Ayer cogí el metro para ir a Colon y descubrí que el billete de diez viajes, el más utilizado sube 30 céntimos. Esta mañana he ido a por café y me encuentro que el kilo sube tres euros, la peluquería dos, el tabaco recién subido, en los bares ya no entro a tomar café porque no nos dejan fumar. El gasoil no sé si lo han vuelto a subir pero no me afecta porque yo siempre pongo treinta euros. La luz ni se sabe, el supermercado aprovecha la coyuntura para aplicar según ellos ligeras subidas pero con muchas ofertas. Lo que no menciona nadie es la subida de salario aunque a mí tampoco me afecta porque soy autónomo y no me puedo subir lo que no tengo.
En fin me he vuelto a casa sumido en un mar de dudas, yo que soy pobre, fumador y no me gustan las rebajas. No sé que hacer prefiero jugar a “CityVille” y construirme una ciudad donde no hay tráfico, se puede fumar y no tienes cámaras espiándote por todas partes.
En el año 1994 yo retomé mis contactos con la informática que desde hacía años, cuando aprendí a programar en cobol con MSDOS.2, tenía abandonada. Haciendo un curso de Microsoft de ingeniería de sistemas me monte una pequeña red de tres ordenadores en mi “minicasa” (tengo que decir que Chita mi mujer es una santa), contraté una conexión por modem y tomé contacto con Internet. Aun no podías descargar imágenes y archivos más que a través de ftp. Un año o dos después contacté con un grupo de hackers catalanes que habían montado una asociación incluso te daban un carnet que aún conservo. Los “ataques” los hacíamos contra páginas de pornografía infantil y poníamos en nuestras páginas NO a la pedofilia y lemas parecidos. Fue por entonces cuando conocí a mi amigo D. Enrique Monasterio que vino a mi casa por un asunto informático y nos fuimos a tomar un café. Pasamos delante de una clínica que practica el aborto y había una manifestación y solo comentó: “esta no es la manera”. Desde ese momen...
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