Ante un final inevitable, el enfermo tiene derecho a un adecuado control de síntomas tanto físicos como psicológicos y espirituales. POR LAURA ARESCA / PARA CLARÍN BUENA VIDA Un imperativo de hoy: el acceso a los cuidados paliativos y al tratamiento del dolor. La toma de conciencia de la muerte puede ser considerada por antonomasia, como LA CRISIS en la vida del hombre. En realidad, no es la muerte, sino la representación anticipada de la muerte lo que produce terror. A esto se le suma el miedo a morir abandonado, con síntomas físicos y/o emocionales no controlados, es decir, con sufrimiento. Durante cualquier período de crisis, se ponen en marcha mecanismos de defensa de todo tipo para reducir la ansiedad, la angustia y el miedo. Si los mecanismos no resultan adecuados, porque el paciente no tiene recursos o porque no se le ha proporcionado la atención adecuada, tendremos entonces un desajuste en el proceso de morir. Uno de los factores que influye en este desajuste e...
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