20.10.08

EL IV REICH


No sé cómo pero de pronto me encuentro viviendo en una época de esplendor de la ideología nazi. A mí y a casi todos los de mi generación, me “vendieron la moto”, de los horribles crímenes contra la humanidad de Adolfito y sus secuaces.
Estos eran: Los abortos, las manipulaciones genéticas, el genocidio judío, la eutanasia, la preponderancia de la raza aria, el resto de las “razas inferiores” serían mano de obra.
Resulta que ahora me quieren vender que el aborto no es un crimen es una maravilla, que los niños probeta son más saludables, rubios y con ojos azules, que la mujer de 19 años (¿adolescente?)que tiene un hijo es inmadura e irresponsable.
Los árabes son prescindibles e incómodos por lo que se pueden eliminar.
Que el tercer mundo no existe, solo países en vías de desarrollo que nos dan la mano de obra barata, a costa de que trabajen miles de niños y las mujeres sean obligadas a trabajar en estado de semi-esclavitud.
Adolfito creía firmemente en esas teorías y era nacional-socialista, lo que le dejaría pasmado es que los impulsores de estas teorías sean la izquierda “moderada”, también sus encarnizados enemigos. Si supiera que la sociedad entera está siendo espiada por cámaras digitales, y existen incluso cárceles donde se puede hacer prisioneros sin juicio ni derecho alguno, que o la religión está al servicio del estado o es apartada y perseguida por los medios “oficiales”, se frotaría las manos de gusto.
La más alta meta moral de nuestra sociedad es crear “gente guapa”, sin taras. Los demás valores morales y religiosos son supersticiones y fanatismos. La poesía y la literatura tienen que ser de color rosa. La apariencia es lo único que importa.
Me gustaría ver por un agujero a los que realmente manejan este cotarro, me los imagino gordos, feos y con enormes cabezas pensantes, diciendo: .-mira les damos sexo, drogas , rock and roll y futbol los fines de semana y se quedan tan contentos-.
Pero quiero decirles que se equivocan, no todos somos borregos y todavía podemos seguir siendo libres pensando que el aborto es un crimen, que la eutanasia es otro crimen, que nos importan los demás que creemos que existe Dios y que por eso amamos a nuestro prójimo. Aquí os incluyo también “cabezas pensantes”, y como sois mis hermanos (aunque un poco tarados), rezo por vosotros. Quizás algún día os deis cuentas que un mundo imperfecto es poesía. Cuando la gente despierte del encanto del “glamur”, sonaran los coturnos todos a la vez y allí estaré yo soplando mi coturno con más violencia, solo para despertaros.
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