23.10.09

Palomas


















Ayer, cuando salí de Granada, estaba mi corazón dividido.

Dejé mis dos palomas torcaces, cuidándose junto al río.

Una cuida a la otra y se miran con dulzura,
callan, hablan, ríen y rezan sin tapujos ni tristeza.

Con la complicidad de palomas de alturas y de proezas.

No te preocupes madre, que pronto volaremos por encima de la Alhambra

Y en el batir de tus alas, hasta el moro llorará de ver cristiana Granada.
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